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Por Alicia Blanco, para Agencia Pressenza.

“Se ha hecho espantosamente obvio que nuestra tecnología ha superado nuestra humanidad” Albert Einstein

Hoy se cumple otro aniversario del lanzamiento de la bomba nuclear sobre Hiroshima. Desde aquel trágico día pasaron 71 años y en este aspecto estamos mucho peor que entonces: las armas nucleares se multiplicaron exponencialmente, se hicieron más potentes y más pequeñas, se pueden transportar manualmente, están disponibles para los terroristas de todos los colores, sean Estados o rebeldes… La frase de Einstein es tristemente cierta.

A favor contamos con la creciente posibilidad de informarnos e informar a otros, de ayudar a crear conciencia sobre el peligro inminente que nos acecha y sobre la necesidad de hacerle frente. El escritor Javier Vives Rego ha hecho su aporte con el libro “Las bombas atómicas: Hiroshima y Nagasaki”, disponible en formato digital en japonés, inglés y español.

“El libro se divide en varios capítulos. En la primera parte, tras una brevísima introducción, se relatan los acontecimientos bélicos que desembocaron en el lanzamiento de las dos bombas atómicas. A continuación, los apartados centrales del texto tratan de explicar el origen y evolución de los descubrimientos científicos que hicieron posible la fabricación de dichos artefactos nucleares. En ellos, se narra cómo investigadores de todo el mundo, europeos, americanos e incluso neozelandeses trabajaron incansablemente durante años para liberar la inmensa energía confinada en un átomo de uranio. Esta sección concluye con un capítulo que detalla la cronología, minuto a minuto, del lanzamiento de las bombas sobre Hiroshima y Nagasaki y otro que describe los devastadores efectos instantáneos que se produjeron.”

La última parte del libro se consagra a una excelente entrevista que la periodista Ima Sanchís realizó a una superviviente de Hiroshima, la señora Yoshiko Kajimoto.

“Una potente luz azul lo invadió todo. Me metí debajo de la mesa, me tapé los oídos y los ojos. El edificio se desplomó y perdí la conciencia. Me despertaron los gritos de la gente pidiendo ayuda.”

Finalmente se incluyen “una sucinta guía de los parques y museos de la Paz de ambas ciudades”, una cronología y bibliografía.

Imagen: Cúpula de la bomba atómica, Parque de la Paz, Hiroshima. Foto bryan