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A pesar de que la COP-21 haya representado avances en la elaboración de un acuerdo entre los países que participan de la Conferencia del Clima, las metas nacionales anunciadas por cada uno de los miembros no serán suficientes para garantir que la temperatura del clima se mantenga en 2ºC.

Si "los países se limitaran a hacer aquello con lo que se comprometieron, de manera alguna estaremos caminando para un mundo con temperaturas debajo de 2ºC; muy por el contrario, llevarían al mundo a temperaturas, al final del siglo, variando entre 2,9ºC y 3,9ºC, o sea una temperatura más alta que la media del planeta en la era preindustrial”, dice Roberto Schaeffer a IHU On-Line, citado por la agencia Adital.

Schaeffer es doctor en Política Energética por la University of Pensylvania y actualmente alecciona Economía de la Energía en la Universidad Federal de Río de Janeiro – UFRJ, y actúa en el Programa de Planificación Energética de la COPPE. Desde 1998 es miembro del Panel Intergubernamental de Cambios de Clima (IPCC) de las Naciones Unidas.

“La dificultad está en la propia estructura de las INDCs, o sea, en la manera cómo ellas fueron pensadas, porque son metas voluntarias que los países anunciaron. Dado que hubo una libertad total en cómo los países podrían decidir acerca de sus metas, cada uno eligió una manera para realizarlas. Por ejemplo, la meta de los chinos está estrechamente vinculada a lograr un pico de emisión de CO2 hasta 2030 y comenzar a reducirla a partir de esa fecha. Entonces, esa meta no es fácilmente traducible en el sentido de que sabemos o evidenciamos que tipo de ambiciones ella representa en la medida que no proporciona informaciones sobre cuál será el tamaño de ese pico.

En el caso de India, las metas eran muy relacionadas a una reducción de la intensidad de carbono de la economía, lo que significa que a partir de 2020 y 2030, cada dólar del PBI de India, por ejemplo, emitirá menos carbono, pero no se habla como el PBI de India se comportará; por lo tanto, esa meta también no significa mucha cosa. O sea, con eso India está apenas diciendo que va a continuar aumentado sus emisiones, pero será más eficiente en la manera con que su economía usará la energía. Por lo tanto, esa es una de las grandes dificultades de las INDCs. Al mismo tiempo, ese fue el acuerdo posible en aquel momento de la COP-21.”

Para el especialista “el Acuerdo de París tiene una fragilidad en el sentido de que irá a entrar en vigor en 2020, pero todavía estamos en 2016, y no hay por qué no comenzar a hacer alguna cosa antes. Además de eso, el Acuerdo de París no incluye todos los sectores de la economía. Hay algunos sectores que históricamente, no hacen parte de las "contabilidades mundiales de las emisiones.” Solamente para citar un ejemplo, las emisiones de los sectores de aviación internacional y de navegación internacional, que no son pequeñas, no hacen parte de la responsabilidad de ningún país del mundo. ¿Las emisiones de un vuelo que sale de Río de Janeiro para París pertenecen al Brasil o a Francia? ¿Y si ese vuelo para en Miami, las emisiones también pertenecen a los Estados Unidos? Lo mismo sucede con la navegación: ¿si un barco sale del puerto de Santos, y va para Miami, y después para Róterdam y después para Shanghái, como se asigna la emisión de ese barco? ¿Ella será un poco china, brasilera y americana? ¿O la contabilidad en el caso de los barcos, debe ser hecha por toneladas de los productos que los barcos transportan y desembarcan en el puerto A, B o C?”

Pero a pesar de los descripto, Roberto Schaeffer afirma que no soy pesimista, me parece que vamos a llegar allí; tal vez lleguemos muy tarde, pero nos estamos moviendo en la dirección correcta. Hay mucha política por detrás de esas negociaciones, entonces, quien nunca se envolvió en proceso político, no entiende como las negociaciones no andan rápido. En ese sentido, el Acuerdo de París no podría haber sido más ambicioso, porque se así fuera, no habría permitido que 195 países estuvieran de acuerdo en algo.”