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Ada Colau no ha rehuido debates actuales como la gestión del turismo, que en el caso de Barcelona representa un 14% del PIB de la ciudad y es un sector básico por la economía de la ciudad, sobre el cual hay que trabajar para garantizar su sostenibilidad.

“La ausencia de regulación ha favorecido un creciente descontento ciudadano en los barrios con más presión turística, donde en muchos casos los vecinos y las vecinas se ven desplazados por el crecimiento de alojamientos y por el riesgo de una nueva burbuja especulativa similar a la que se produjo en el mercado inmobiliario”, ha advertido la alcaldesa, que ha apostado para convertir el turismo en una actividad sostenible que no suponga una disminución de la calidad de la vida, con nuevas herramientas de planificación y ordenación, así como también instrumentos para combatir las actividades ilegales.

La lógica metropolitana: cooperación e intercambio
La alcaldesa ha alertado del riesgo de una progresiva terciarización de la economía y ha hecho una apuesta por la reindustrialización, el desarrollo de sectores emergentes y la incorporación de la dimensión metropolitana en cuestiones como la contaminación, el transporte, la energía, la ocupación, la economía, las políticas industriales o la fiscalidad. “Las personas, cada vez más, duermen en un municipio, trabajan en otro lugar y consumen servicios en otra ciudad. Hace falta una lógica de gobernabilidad metropolitana, dejar de ver las ciudades como entes administrativos delimitados y observarlas como sistemas abiertos y complejas que establecen relaciones de cooperación e intercambio”, ha enfatizado. (Pilar Paricio, agencia Pressenza)