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Crecen las tensiones a nivel mundial luego del ataque con misiles perpetrado por Estados Unidos contra una base aérea siria la semana pasada.

 

El presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó que el ataque del jueves contra la base aérea de Shayrat, que no contó con la aprobación del Congreso, fue una respuesta al ataque con armas químicas que supuestamente había ejecutado el gobierno de Siria la semana pasada desde dicha base. Este ataque en Khan Sheikhoun causó la muerte de 86 civiles, entre ellos decenas de niños.

Los aliados internacionales del gobierno sirio –Rusia, Irán y la organización islamista Hezbolá, entre otros– prometieron tomar represalias contra cualquier ataque futuro al régimen sirio. El domingo, el grupo publicó una declaración conjunta en la que afirma: “La agresión a Siria sobrepasa todos los límites. Reaccionaremos con firmeza ante cualquier agresión a Siria y ante cualquier transgresión de los límites, sin importar quién esté detrás”. Durante el fin de semana, Rusia también envió un buque de guerra armado con misiles de crucero a la costa de Siria, en respuesta al ataque de Estados Unidos.

Mientras tanto, la embajadora de Estados Unidos ante la Organización de las Naciones Unidas, Nikki Haley, afirma que el derrocamiento del presidente sirio, Bashar al Assad, es inevitable.

Nikki Haley afirmó: “Hay varias prioridades. La destitución de [el presidente sirio, Bashar al] Assad no es la única. Lo que intentamos hacer es evidentemente derrotar a [el grupo autoproclamado Estados Islámico,] ISIS. En segundo lugar, no creemos que sea posible que haya paz en Siria mientras Assad se encuentre allí. En tercer lugar, hay que eliminar la influencia iraní. Y luego, entonces, avanzar hacia una solución política, porque en última instancia esta es una situación complicada, no hay respuestas fáciles y tendremos que llegar a una solución política. Pero sabemos que ninguna solución política será posible si Assad continúa a la cabeza del régimen en Siria. Si observamos sus acciones, si observamos la situación, sabemos que será difícil tener un gobierno pacífico y estable con Assad”.

El secretario de Estado de Estados Unidos, Rex Tillerson, viajará a Rusia el martes. Unos días antes de la reunión, Tillerson acusó a Rusia de ser parcialmente responsable del ataque con armas químicas y expresó: “O Rusia fue cómplice o fue simplemente incompetente”. En Rusia, mientras tanto, el legislador Mikhail Yemelyanov acusó a Estados Unidos de provocar una guerra nuclear.

Mikhail Yemelyanov sostuvo: “Este acto va mucho más allá de Siria porque, claramente, Rusia apoya al gobierno legal sirio y participa en este conflicto a una determinada escala. Por lo tanto, tales ataques no son solo un acto contra Siria, sino también contra Rusia. Además, cuando los estadounidenses atacaron el aeropuerto no sabían si había ciudadanos nuestros allí o no, por lo que esta situación puede conllevar al menos una nueva ‘crisis de los misiles en Cuba’, un conflicto que [en la década de 1960] casi llevó al mundo al borde de una guerra nuclear”.

El ataque estadounidense contra la base aérea parece haber causado escaso daño en las capacidades militares del régimen sirio. El gobierno pudo evacuar en gran medida la base aérea de Shayrat antes del ataque, ya que Estados Unidos advirtió a Rusia antes de los ataques con misiles. El viernes, solo horas después del ataque, la base estaba en funcionamiento nuevamente, y el ejército sirio retomó los vuelos. Los activistas afirman que el sábado murió al menos un civil en los ataques aéreos contra un barrio residencial de Khan Sheikhoun, la misma localidad donde ocurrió el ataque con armas químicas el martes. Majed Khattab, un habitante de la localidad, dijo al periódico The Washington Post: “Los ataques de Estados Unidos no nos sirvieron de nada. El gobierno sirio tiene la capacidad para cometer masacres en cualquier momento”. (Democracy Now!)