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César Sivo, abogado querellante en representación de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) dialogó con Zona 54 sobre el juicio a los integrantes de la Concentración Nacional Universitaria CNU condenados el martes pasado por el Tribunal Oral Federal Nº1 de Mar del Plata.

 

Los jueces Alfredo Ruiz Paz, Víctor Bianco y Luis Imas dispusieron las penas de prisión perpetua para el ex fiscal Gustavo Demarchi, Mario Ernesto Durquet y Fernando Alberto Otero; José Luis Granel fue condenado a 7 años de prisión, Juan Pedro Asaro a 5, Juan Carlos Asaro a 3, y tres en suspenso a Roberto Justel. En tanto Raúl Viglizzo y Raúl Moleón fueron absueltos.

El abogado César Sivo le dijo a este medio “CNU era una organización criminal, paramilitar y parapolicial. Tenía doble componente, es decir, la conformaba gente de las fuerzas armadas, en particular del ejército, y gente de policía provincial y federal, y además civiles. Era una organización que trabajaba en el ámbito de la Universidad, que fue ramificándose con sindicatos y con la justicia federal y que siguiendo un plan a nivel nacional -que era un plan de persecución a los oponentes políticos que estuvieran en contra de lo que llamaban la “ortodoxia peronista” o la “derecha peronista”- se permitieron a nivel de todo el país perseguir a los que estaban en otra línea, no necesariamente siquiera que fueran de izquierda, conque estuvieran en otra línea ya habilitaba la persecución. CNU es el grupo que se encargó en la ciudad de Mar del Plata de hacer esa persecución y esto incluía desde generar listados en las universidades para que los docentes fueran cesanteados, personal no-docente fuera cesanteado, estudiantes no pudieran ingresar. Empezaron a secuestrar a estudiantes dentro de la propia universidad, y después la persecución fue expandiéndose en función del poder que iban teniendo y de las posibilidades de realización, tenían vehículos del Estado, tenían armas, tenían todo para llevar adelante un plan de persecución criminal que venía aportado desde el gobierno nacional, lo mismo que hizo la Tripe A en otros lugares lo hizo la CNU en la ciudad de La Plata, lo que hicieron los grupos nacionalistas en Mendoza, en Córdoba, etc.”.

“Por ahí es un problema de denominación porque decir que investigamos a la CNU es simplificar la cuestión; en realidad lo que investigamos es una organización criminal que se escudaba bajo la idea de la CNU para presentarse socialmente, para poder generar miedo, infundir terror. Lo que nosotros demostramos en el juicio es cómo se había instrumentado ese plan criminal, cómo se desarrollaba la persecución, y cómo se presentaban socialmente como para mostrar que cuando venían esos grupos tu vida estaba en riesgo. Vos eras un objetivo, tu vida estaba en riesgo. El objetivo lo definían de muchas maneras, si estabas en la universidad y te cesanteaban por motivos políticos estaba claro que eras del grupo opositor y eso significaba casi una sentencia de muerte. Es decir, cada uno de los cesanteados si no fue perseguido por la CNU y tuvieron que hacer exilios internos o externos, si no fue ejecutado por la CNU luego fueron ejecutados por el gobierno militar. Esto es tremendo porque uno mira lo que va pasando desde agosto de 1974, todo el 75 y principios del 76, y todo lo que pasa después, cuando se puede analizar eso se entiende cómo hubo una continuidad en la política represiva, que venía de la mano de estos grupos parapoliciales y paramilitares, y en la dictadura militar luego los desechan, porque esto ha pasado en todas partes del mundo, la necesidad de tener grupos paramilitares y parapoliciales para hacer el trabajo sucio. Cuando descarnadamente se hacen cargo ya los militares empiezan a hacer un trabajo más solapado, empiezan con los centros clandestinos, empieza la desaparición de personas, y entonces los grupos paramilitares y parapoliciales pasan a ser o perseguidos o asimilados. Los que entraban a las FFAA, como entraron muchos como personal civil, tenían la posibilidad de hacer cualquier cosa, tenían una carta abierta que les permitía robar por ejemplo, impunemente, y es lo que hacían, participaban en robos comunes… acá hay una playa que todavía está en manos de uno de ellos… En esta lógica de lo que viene después, tenés la claridad completa que es lo que salió de este juicio”.

El Dr. César Sivo remarca sobre aquellos años que “Pensá que Otero estaba condenado a perpetua en Mendoza y no le dieron la baja del Ejército, él era miembro de inteligencia del ejército, lo condenan en Mendoza en el 75, estuvo preso 15 años hasta 1990, y la baja se la dan varios años después, ¿a quién le conservan el cargo en una Fuerza Armada condenado por un delito común? ¿a quién? Mirá si no era valioso para ellos… la mujer de Otero, que estaba presa en Mendoza, estaba a disposición del juez de la causa, un juez federal de Mendoza, en un momento el ejército la pide a la mujer de Otero y la libera, la liberó el ejército, una mujer que estaba imputada de un homicidio calificado de un diputado, el diputado Rojas. Ésta es la realidad y lo que se mostró en el juicio, es decir, es una organización criminal con base territorial en Mar del Plata, que operaba en algunos otros lugares pero que le daba entre otras cosas información y trabajaba con los servicios de inteligencia para poder hacer esta persecución, en determinado momento lo hicieron ellos, y después lo pasaron a hacer las FFAA. Las listas las hicieron entre agosto del 74 y el 75, los docentes universitarios que aparecieron en esas listas fueron todos perseguidos en la dictadura, los no-docentes también, y esa información se la dieron estos tipos”.

Pero los antecedentes se pueden rastrear más atrás “En el 71 aparece un listado de personas que declaran como testigos en el caso Filler” (Silvia Filler, estudiante asesinada en la Universidad Nacional de Mar del Plata el 6 de diciembre de 1971), “todos ellos pasaron a ser enemigos del CNU porque explicaron cómo entró el grupo del CNU, cómo habían ingresado, cómo la policía que estaba afuera se había quedado de brazos cruzados, cómo Piantoni estaba por afuera, etc.  Todos esos testigos en una causa que estaba con secreto de sumario y que la única persona que había visto por fuera del juez que estaba instruyendo había sido Pedro Hooft, todos esos testigos tuvieron problemas después, fueron perseguidos políticamente, algunos se exiliaron y muchos de ellos fueron secuestrados, torturados y después ejecutados. Esta es la realidad, y estamos hablando desde el 71. En el 74 el CNU quiere poner a Aguilera como Decano de la Facultad de Derecho en la Universidad Católica, todavía no habían irrumpido completamente la derecha como después pasa, y hay un grupo de estudiantes y docentes que se oponen, detienen a cuatro personas, los tres estudiantes, dos desaparecidos y uno ejecutado (Gasparri) y el docente (que era Juan Méndez) secuestrado, torturado y luego exiliado, más claro…”

Los jueces consideraron en su veredicto que los hechos juzgados constituyen delitos de lesa humanidad, por lo cual descartaron la prescripción de los delitos pedida por la defensa. El próximo 20 de marzo darán a conocer los fundamentos del fallo.