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Artículo de Maximiliano Borches publicado por IB24.

 

17N: “Luche y Vuelve”, la consigna que trajo a Perón hoy se renueva

No es casual que el peronismo siga siendo el único movimiento de masas a nivel planetario, que sobrevivió a las turbulencias históricas del pasado siglo XX. Todas las demás experiencias, hoy, son leídas en manuales. Hace 70 años que existe y se renueva con distintas terminologías, pero en definitiva lo que trasciende es su origen y doctrina justicialista. El regreso de Perón, aquel 17 de noviembre de 1972, fue la consagración de una de las máximas del General: “la organización vence al tiempo”. Consigna más que aplicable en estos tiempos de pavos reales.

A su infinita capacidad transformadora, demostrada en todas sus facetas desde 1945 hasta ahora, Juan Domingo Perón y el movimiento nacional justicialista supieron construir una mística y un relato, que en términos históricos se conectó a través de un puente imaginario con aquellas milicias populares, que a punta de bayoneta vencieron en dos oportunidades a los invasores ingleses en 1806 y 1807, con la gesta liberadora del general José de San Martín y con el coraje y el patriotismo de Juan Manuel de Rosas, que vuelve a vencer a ingleses y también franceses, en la gesta de Vuelta de Obligado.

Por este motivo, la oligarquía y sus ortibas de turno, siguen empeñados en definir, hasta el presente, a esta corriente histórica de liberación nacional y federal como “barbarie” o “grasa militante”, lo que demuestra una vez más que la edulcorada definición de “grieta”, no es más que el inevitable reconocimiento a un antagonismo que se vive hace más de doscientos años en la homérica lucha que se sigue dando por la liberación o la dependencia de la patria.

Volviendo a aquel 17 de noviembre de 1972, día en que para el universo peronista surge otra fecha en su calendario: “El Día del Militante Peronista”, no fue ni más ni menos, que la consagración de la resistencia de un pueblo, y el agradecimiento profundo a un líder que cambió para siempre las estructuras del poder en nuestro país, a quien se lo esperó casi 18 años para volver a ver y escuchar.

Hoy en día, mientras en varios espacios del universo peronista desfilan algunos pavos reales, que abren sus plumas para medirse sus colores entre sí; en los barrios, en las bases, en los hogares donde todavía cuelgan viejos cuadros de Perón y Evita, con los nuevos de Néstor y Cristina, comienza a darse nuevamente esa reorganización natural que nos enseñara Perón: “Cada peronista lleva en su mochila un bastón de Mariscal, cada cual sabe lo que tiene que hacer”.