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Las beneficiarias fueron 462 empresas que acreditaron una demanda energética de más de 300 kW. Se enmarca en la ayuda a empresas caracterizadas como electrointensivas (sectores como el textil, maderero, papelero, químico, vidriero).
 

 

Los subsidios son escalonados y se otorgan tras cumplir los siguientes requisitos: los primeros 4500 MW/h consumidos, las empresas obtienen un descuento del 20%; entre 4500 y 9000 MW/h, el 10%; de allí hasta 15 mil MW/h, el 5 por ciento.

Según la resolución oficial, la ayuda se otorga dado que la política tarifaria “ha generado impactos en determinados usuarios del sector productivo que ameritan ser considerados en particular, en virtud de tratarse de usuarios con alto nivel de consumo energético que evidencian notorias dificultades para adaptar inmediatamente su estructura de costos a los nuevos valores del suministro eléctrico”.

Las Pymes, en el olvido

Si bien el propio Gobierno reconoce que la suba de las tarifas de servicios públicos género “impactos” que dificultan adaptarse nueva escala de valores, las Pymes no son alcanzadas por el beneficio.

“Es desesperante. El primer problema son los aumentos; además de las subas, la tarifa está dolarizada y si se devalúa el dólar aumenta más la tarifa. El segundo problema es el pésimo servicio. Tenemos cortes y caídas de tensión casi todos los días, en Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe”, manifestó el presidente de Industriales Pymes Argentina (IPA), Daniel Rosato.

En ese sentido, en diálogo con Tiempo Argentino, advirtió que “nos trae grandes perjuicios, ya que no sólo pone en riesgo nuestras máquinas, sino que también nos hace perder mucha mercadería que está en proceso”.

“Nadie quiere despedir, pero la estructura de costos está desfasada por completo. Por eso, pedimos que no se nos discrimine y que se nos integre a este subsidio”, reclamó.