Hasta hoy, en Ayotzinapa, México, se estimaba que fueron asesinados en la masacre, 43 estudiantes. Nuevas revelaciones llevan esa cifra a los 60 crímenes. El caso ocurrido en 2014 obtuvo nuevas revelaciones tomadas de la grabación de llamadas telefónicas prevenientes de los Estados Unidos.

 

 

Allí se estableció hoy que las cifras de víctimas serían mayores. Autoridades judiciales norteamericanas habrían obtenido información de documentos recuperados en el juicio a miembros de una banda criminal presuntamente responsable de las muertes. Así confirman a su vez la hipótesis según la cual los jóvenes fueron confundidos con integrantes de una banda criminal y que revive los episodios de Tatlelolco en 1968.

“Ahora tenemos más pruebas de lo que ya sabíamos, que hay que investigar todo el involucramiento del aparato del Estado”, analizó el médico psicólogo Carlos Beristáin, investigador del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI).  La exfiscal colombiana Angela Buitrago, que participó del equipo, reconstruyó que se pidió en su momento a los Estados Unidos “las escuchas” en el caso.  Amnistía Internacional puso en duda a la Procuraduría General indicando que hubo posible intención de “ocultar el tema al desatender la línea de investigación que vincula la desaparición de los normalistas con el tráfico de drogas en Estados Unidos”.
Según el diario mexicano “Reforma”, jefes de la banda Guerreros Unidos en Chicago e Iguala se comunicaron por teléfono la noche del 26 al 27 de septiembre, al producirse la desaparición de los 43 jóvenes.  Los estudiantes de la Escuela Normal para Maestros de Ayotzinapa, Guerrero, tomaron en Iguala varios buses para viajar días a la Ciudad de México para participar en las protestas del 2 de octubre de ese año, al recordarse la Matanza de Estudiantes de Tatlelolco, en 1968, en días previos a una  elección presidencial. El episodio estremeció al mundo por las muertes ocasionadas,  se acusó al Ejército y a la decisión del entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz. Los libros “La Noche de Tatlelolco” de la escritora Elena Poniatowska, “Palinuro de México”, de Fernando del Paso, “Mexico 68”, de José Revueltas o “68” de Paco Ignacio Taibo II, no permiten mentir sobre la raíz de la masacre de Ayotzinapa, que muestra la verdadera raíz del gobierno de Peña Nieto.

Sin embargo, existen dudas acerca de la razón por la que los jóvenes viajaron una distancia tan grande para secuestrar los buses, pues la escuela se ubica más cerca de Chilpancingo, la capital e incluso del centro veraniego de Acapulco. Las grabaciones telefónicas del grupo Guerreros Unidos, señalan que “se supuso que los jóvenes integraban una banda enemiga, Los Rojos, que habían previsto un ataque para luego tomar la plaza”, de Iguala.  Las conversaciones llegaron a manos de autoridades del gobierno de Estados Unidos y fueron confiadas a sus pares  de México. Organizaciones no gubernamentales como Serapaz, Tlchinollan, Fundar y el Centro Prodh requieren revisar “las líneas de investigación que surgen de los mensajes” y profundizar el escrutinio de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para alcanzar la verdad. Las grabaciones sobre 8 jefes de Guerreros Unidos capturados en Chicago, establecen hoy que fueron 60 los desaparecidos en “Noche de Iguala”, y no 43. Esos detenidos confirmaron que fueron responsables policías municipales de Iguala, Cocula y Huitzuco. Ahora se sabe, que un  juez autorizó a agencias de Estados Unidos para investigar a 11 teléfonos celulares a fines de 2013 y octubre de 2014, en el caso de los narcotraficantes mexicanos cuando se aventuraba una relación con el poder en su país. El encubrimiento surge siempre como un posible elemento que motiva desviación de las investigaciones y complicidad oficial.

Según las grabaciones Guerreros Unidos estaban convencidos de que un grupo de Los Rojos, enviados por “El Carrete”, Santiago Mazari, planeaba hacerse de la plaza de Iguala. Allí creció el supuesto de que la movilización de estudiantes normalistas de Ayotzinapa, era una operación enemiga. El detenido identificado como  Silver, testigo protegido del gobierno de Estados Unidos, señaló que una persona identificada como “Aníbal”, le informó que “se salió de control el operativo contra el grupo rival” y que “llevaban 60 paquetes ya guardados”, con lo que se refería a 60 personas que trabajaban en esa acción.  El escándalo de la masacre de Ayotzinapa, es uno de los más graves sucedidos durante la presidencia de Enrique Peña, que acaba en diciembre próximo aunque el final parece no ser el soñado por el mandatario.

El 6 de septiembre de 2015 el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) dio a conocer en la ciudad de México los resultados de una investigación de seis meses realizaron sobre los hechos del 26 y 27 de septiembre de 2014, en Iguala, Guerrero, cuando desaparecieron 43 estudiantes de la normal Raúl Isidro Burgos, en Ayotzinapa. Otros  tres fueron asesinados, y hubo heridos. Los cinco peritos del GIEI fueron  designados por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, mientras el gobierno mexicano estaba a defensiva por las protestas familiares y sociales de repercusión mundial. Peña Nieto será una sombra al final de su gobierno y es posible entonces, que la justicia establezca lo que sucedió en la masacre que estremeció al mundo.