De público y notorio conocimiento es que en el ámbito futbolístico, la selección argentina quedó fuera del mundial en octavos de final, luego de un desempeño criticable desde el inicio.

 

El desencanto y la frustración de los argentinos se orientó a los jugadores y su equipo técnico, con notorias reacciones de enojo y decepción en distintos ámbitos de la sociedad.

Mientras tanto, en nuestro país, se daba el debate del aborto legal, ingresaba el proyecto de reforma laboral a tratamiento legislativo, el dólar se disparó y mediáticamente el gobierno de turno tornaba aún más desconcertante la situación en general, con declaraciones desafortunadas. Por ejemplo, la mediática y contradictoria legisladora oficialista Elisa Carrió,  instó a la clase media y media alta, a dar propinas para colaborar con el ingreso de la clase trabajadora, generando una multiplicidad de reacciones desfavorables, mientras intentaba vincularlo a la preservación de la paz social y la actividad económica.

Un pueblo que exige más a sus jugadores de fútbol que a sus representantes legislativos y gobierno, está comprometido severamente.

El gobierno de turno, repitiendo fórmulas económicas ya puestas en práctica en los años 90, con las consecuencias económico sociales que todos recordamos, resignó la  independencia económica y soberana del país firmando un acuerdo de ajuste con el Fondo Monetario Internacional, colocándolo a merced de sus designios y al borde de la cesación de pagos.

La magnitud del ajuste, la insensibilidad social y la vulneración de derechos esenciales como consecuencia de recortes inhumanos que vulneran elementales derechos como el acceso a la salud, lejos de toda postura destituyente, no puede menos que hacernos observar con seria preocupación la insensibilidad de quienes hoy rigen nuestros destinos, tanto en nación, como en la provincia de Buenos Aires.

Ello, evidencia que la alianza gobernante Cambiemos transita la vía del ajuste con total insensibilidad social, mantienen e incrementan levemente los planes sociales, pero reducen el empleo, y el poder adquisitivo del salario, mientras la gobernadora Vidal, incluso,  menosprecia la Negociación Colectiva y en general los derechos de los servidores públicos.

Tan evidente es ello, que el Presidente debió suspender actividades oficiales incluso en nuestra fechas patrias por temor al escarnio público, alegando  intentos destituyentes y agresivos de la oposición.

Nos encontramos en momentos decisivos para redireccionar el rumbo de nuestro país, tanto en cuanto a las medidas económicas adoptadas, como a las legislativas en vías de afectación de la sociedad toda.

El gobierno de turno debe reconocer sus errores y adoptar un modelo de país que contemple a la totalidad de la población y recepte sus reclamos y necesidades básicas, hoy no contempladas en las medidas económicas y sociales adoptadas.

Y el peronismo le debe a la sociedad la unificación de sus vertientes en un proyecto de país único basado en la justicia social y la protección de los derechos esenciales.