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Por Eva Débia Oyarzún.

 

Durante la última semana, hemos sido testigos (algunos con mayor presencialidad que otros) de una proclama multitudinaria. Claramente, esta no es la primera explosión social ocurrida en la historia; muchos comparan la imagen captada este viernes por Susana Hidalgo en el atardecer de la marcha más grande en la historia de Chile en Plaza Italia con el mítico cuadro de Delacroix que refleja la libertad de la revolución francesa. Es meritorio hacer el paralelo ya que, tal y como se narra en la anécdota de Luis XVI al enterarse de la toma de la Bastilla, esto claramente no es una revuelta sino que debe ser enfrentada como una revolución.

Recordemos, también, que lo ocurrido en Francia en 1789 partió porque un grupo de mujeres se parapetó en la entrada del Palacio de Versalles reclamando por la falta de pan, con la consabida frase desafortunada de una livianísima y desconectada María Antonieta quien, muy a la pasada, señaló que si no tienen pan, que comieran pasteles.

La historia es cíclica y desde allí no existe, ya que vuelve a existir con otros protagonistas, aunque subyacen las mismas problemáticas, como plantea Francis Fukuyama (y Hegel, y Derrida): si leemos los contextos previos a nuestra revolución de los patipelados, hemos recibido frases para el bronce propias de los Marías Antonietas de nuestra sociedad:

– “Así que los que quieran regalar flores en este mes, las flores han caído un 3,6%”. O bien “Si se solucionara la guerra comercial, tendríamos muy probablemente un aumento en el precio del cobre y una caída en el tipo de cambio. Eso sería esperable, así que yo también le voy a pedir aquí a las madres que nos ayuden, a que recen para que se solucione la guerra comercial”. (Ministro de Hacienda, Felipe Larraín)

– “En el caso de transporte de pasajeros, es bueno recordar que, si bien los buses suben $10, que es lo que indica para esos efectos la ley cuando suben los costos, en el caso del Metro, que hay más flexibilidad, esa alza de costos se distribuye de manera distinta en los distintos horarios y, por ejemplo, se está rebajando fuertemente en horario valle. De manera que alguien que sale más temprano y toma el metro a las 7 de la mañana tiene la posibilidad de una tarifa más baja. De manera que se ha abierto un espacio para que quien madrugue puede ser ayudado a través de una tarifa más baja”. (Ministro de Economía, Juan Andrés Fontaine. Ojo, que cuando habló de horario valle, se refería al horario bajo)

– «Me cuesta entender que cuando hay evidencia de un esfuerzo tan grande por mejorar el transporte público, se atente contra él, más aun en el caso de los escolares que no tienen un argumento, no aumentó la tarifa para ellos». (Ministra de Transportes, Gloria Hutt)

– “Hasta Chile podría verse impedido de jugar una Copa América, porque va a exceder las horas que se están planteando. Porque no se especifica”. También “Si un trabajador en vez de las 9 de la mañana llega a las 7.30, se va a demorar 20 minutos a la pega y va a llegar a su casa por lo menos una hora y media antes, porque no se va a ir a la hora del taco”. (Ministro del Trabajo, Nicolás Monckeberg)

– “En cualquier parte del mundo se pierden órganos por términos logísticos”. (Ministro de Salud, Jorge Mañalich)

– “Es un debate transversal, sobre todo en un país donde la gran mayoría son o somos propietarios, no tenemos mucho más, porque es nuestro patrimonio… La casita, dos departamentos”. (Ministro de Vivienda, Cristián Monckeberg)

– «De repente somos tan cuestionadores en cosas que son tan humanas” (Vocera de Gobierno, Cecilia Pérez, frente a la fotografía del Presidente comiendo pizza el viernes del histórico 18 de octubre)

Estos ejemplos hablan de una desconexión brutal por parte de los (todavía) miembros del gabinete de Sebastián Piñera. El problema es que la sociedad resiente estos factores; por eso, queda este retrogusto amargo de muchísimo más que anécdotas (como llamó el Presidente a lo dichos desafortunados de su equipo). La lista sigue, porque por desgracia es muy larga ya que son muchos los miembros del ejecutivo que han sido algo más que ingenuos y livianos en sus juicios: bingos para reparar colegios y condones para sus hijos campeones (Gerardo Varela, ex ministro de Educación), vida social en consultorios (ex Subsecretario de Redes Asistenciales, Luis Castillo), alzas de tomates sin manifestaciones (actual Presidente del Panel de Expertos del Transporte Publico, Juan Enrique Coeymans), llamado a los inversionistas extranjeros a que inviertan en otro lado, tener la personalidad de identificarse con la clase media argumentando que conoció Europa recién a los 30 años y afirmar que si lee una novela es tiempo que pierde de aprender algo (las tres afirmaciones, del ex Ministro de Economía, José Ramón Valente) …

En fin, ya se ha entendido el punto. Si hay algo que tienen en común todos los personajes en torno a esta historia, es la igualdad en ser livianos en sus juicios, tal como María Antonieta hace 230 años. Afortunadamente para los interpelados, los recursos de Monsieur Guillotin hoy no son vistos con buenos ojos a nivel internacional.


Eva Débia Oyarzún, Periodista, escritora, docente, Mg. Comunicación y Educación.

Fuente: Agencia Pressenza