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Ejercicio para liberar la tensión del rostro y la cabeza
 
Vivir con la mente y el cuerpo relajados es nuestro estado natural, lamentablemente el estilo de vida que llevamos no sólo genera incomodidad física o mental sino representa un  drenaje constante de nuestros recursos energéticos y es una de las causas principales del cansancio y la mala salud.
 
Relajarse es aprender a soltar el control, es un entrenamiento que comienza en el cuerpo físico y  luego se traslada a otros niveles, se adquiere en la práctica constante y metódica.
 
Si los músculos están relajados, la mente también lo está. Si la mente se angustia, el cuerpo lo padece.
 
Con la relajación se pueden observar dos ventajas inmediatas:
  • la primera es la toma de consciencia, el darse cuenta de aquellas zonas del cuerpo que están en tensión o con dolor, revisar los hábitos que podrían ser la causa de dicho malestar para revertirlos.
  • En segundo lugar, el sentirse mejor es una sensación inmediata y se nota no sólo en el rendimiento del día sino en el sueño reparador, se duerme mucho mejor ya que se equilibra el sistema nervioso por ejemplo la rama parasimpática comienza a funcionar con mayor rapidez, disminuyendo el consumo de oxígeno y reduciendo las funciones fisiológicas como la eliminación del dióxido de carbono, ritmo cardíaco y respiratorio, presión arterial, flujo de sangre y nivel de cortisona. 
Si empleamos cinco minutos relajando los músculos de la cara, cuello y hombros podemos librarnos de un dolor de cabeza y sentirnos renovados y tranquilos, mientras que veinte minutos de relajación profunda pueden reanimar el cuerpo y la mente como si se hubiera dormido por dos horas.
 
Te invito a probar este ejercicio para liberar la tensión del rostro:
 
Sentado en una silla, apoyar los pies en el piso, conectando a tierra,  alejando la columna del respaldo, aflojando hombros y brazos hacia el suelo, relajando el dorso de las manos sobre los muslos, cerrando los ojos por un momento…
 
Inhalar profundo por nariz y exhalar lentamente por boca, 3 a 4 veces.
 
Llevar toda la atención al rostro, a los músculos…
 
Inhalar abriendo bien grande la boca y los ojos sintiendo que tensamos todos los músculos del rostro (frente, párpados, pómulos, mandíbulas, mentón) podemos hacerlo en un principio más suave hasta ir al máximo de nuestras posibilidades, exhalar (por boca) y soltar conscientemente la tensión, volviendo al punto de inicio (la observación y atención de los músculos del rostro)
Repetir esta secuencia 3 veces
 
Inhalar presionando los labios, cerrando con presión también los ojos, frunciendo el entrecejo, apretando los dientes, percibiendo la tensión en la presión, al exhalar (por boca) soltar conscientemente la tensión.
Repetir esta secuencia 3 veces
 
Respirar profundo por nariz llevando la intención de expansión a los músculos del rostro al exhalar percibir como el rostro se relaja. (3 veces)
 
Dejar caer el mentón hacia el pecho, contar 5 respiraciones profundas, sentiendo como se estira la parte posterior del cuello, volver muy lentamente incorporando vértebra a vértebra.
 
Si tenés aceite esencial puro de lavanda (sin químicos apto para piel) ponete una gotita en la frente, haciéndote masajes circulares muy suaves.
 
Aprendé a andar más relajado y liviano por la Vida, disfrutá de cada momento, del Presente.
 
Bettina Menaldi
Prof.de Yoga Terapéutico y Ayurveda
Facilitadora de Cocina Consciente