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Aprendé a liberar la tensión cervical
 
Múltiples factores pueden desencadenar dolor muscular  en la zona cervical como el estilo de vida sedentaria, muchas horas frente a la computadora, estudiando, posturas incorrectas, accidentes o patologías de columna.
Lo más importante es detectar los hábitos nocivos que nos están llevando al estado de contractura muscular en el cuello y los hombros para tomar Consciencia y empezar a revertirlos. 
 
En esta oportunidad te compartimos  algunos ejercicios sencillos que se dan en las clases de Yoga para que puedas poner en práctica.
 
De pie,  separá las piernas al ancho de la cadera, flexionando las rodillas, relajando el sacro hacia la tierra. La respiración es: inhalación lenta, profunda y suave con exhalación por boca.
  • Primero haremos contacto con la zona de tensión a través del automasaje, si tenés algún aceite  para masajes mejor (almendra, sésamo, jojoba) o aceite esencial sin químicos como romero, enebro o lavanda apto para la piel.Colocá unas gotitas de aceite en las palmas de las manos y friccionalas entre sí, generando calor, luego apoyalas en la parte posterior del cuello, una más arriba que la otra, dejalas un momento en esa posición percibiendo el contacto y la temperatura. Deslizá los dedos por los laterales  del  cuello,  arrastrando su musculatura,  soltando ambos brazos (3 veces)
 
  • Al exhalar dejá caer el mentón hacia el pecho,  percibiendo como se estira la zona cervical, al inhalar elevá el mentón evitando llevar la cabeza tan atrás, percibiendo ahora como se estira la garganta. Repetí este movimiento algunas veces.
Ahora llevaremos la consciencia a estirar la parte posterior del cuerpo.
 
  •  Juntá las piernas y volvé a acercar el mentón hacia el pecho,  lentamente andá flexionando el tronco hacia delante aflojando los brazos y la coronilla en dirección al suelo hasta que las manos entren en contacto con el piso. (recordá que las rodillas están flexionadas). Te quedás en esa posición varias respiraciones. Luego extendé las rodillas, si tus manos pierden contacto con el piso poné un almohadón delante de tus pies y  apoyalas sobre el mismo. Regresá flexionando las rodillas, incorporando vértebra por vértebra con movimientos lentos, la cabeza es lo último que se levanta.
A tener en cuenta: si tenés presión alta cuando te inclines hacia abajo mirá el suelo en vez de bajar la coronilla y permanecé menos respiraciones en la postura.
 
Te animo a poner en práctica esta secuencia todos los días, una vez que internalices la rutina sólo te llevará 10 minutos realizarla.
 
Bettina Menaldi
Prof. de Yoga Terapéutico y Ayurveda
Facilitadora de Cocina Consciente