Page Title. Maximum length 60-70 characters

Este domingo se esperan miles de personas en la costa marplatense.

 

Ya se acerca la procesión de fieles, toque de batuque, rezas, danzas de orixá, preparación y entrega de barcas con ofrendas al mar, bendición de las aguas, capoeira, casamientos y fuegos artificiales que cada año engalana nuestra costa. Todos, fieles y visitantes podrán hacer sus pedidos. Al finalizar recibirán la protección bajo el manto del Alá. Ésta, la de Mar del Plata, es la segunda fiesta más importante en el mundo.

Este domingo a las 19,30 desde el playón de la pileta cubierta de Mar del Plata,  Las Heras y la costa,  saldrá la Procesión con miles de personas para celebrar la trigésimo quinta Ceremonia en Honor a Iemanjá.

Fieles ataviados con trajes típicos, tales como los vestidos de las “bahianas” y los atuendos de los pais se trasladarán por la Rambla hasta la Playa Popular II (a la altura de la calle San Martín), donde se asentará el altar, así lo confirmó el organizador y director del Centro de Estudios Africanistas Reino de Iemanjá Bomí, babalorixá Hugo Watenberg.

La Fiesta, ya un clásico desde hace décadas, contará con la presencia de autoridades nacionales, provinciales y locales y distintas personalidades, además de representantes de toda la Argentina, de Cuba, Brasil, Uruguay, Paraguay y España. 

Numerosos atractivos en la Ceremonia

Este año nuevamente se contará con el “avance” del  grupo tradicional de Capoeira (danza ritual africana) “Topazio” abriendo la Procesión En tanto cerrará la formación la bandera de la Diversidad, portada por los integrantes de AMADI (Asociación por el Derecho a la Diversidad).

Los pais y las mais escoltarán a la estatua tradicional de Iemanjá, especialmente traída de África, Portarán además las barcas con ofrendas y pedidos (que podrán ser depositados por los presentes, sean o no del culto) y los cántaros con flores.

Una vez en la playa, se formará la conocida Roda, círculo humano integrado por fieles, que van danzando y cantando las rezas de cada Orixá, alrededor del altar, presidido por la imagen africana de Iemanjá y seguido por las barcas con ofrendas y los cántaros florales, todo iluminado por antorchas.

Este singular despliegue será acompañado por el toque de batuques (tambores típicos).

Inmediatamente, el baba Watenberg procederá a internarse en el mar con el fin de solicitar el permiso para la celebración y fundamentalmente la protección de Iemanjá para todos y todas. 

El gran final

Finalmente el director, acompañado por fieles, se internará en el mar para entregar las barcas con regalos para Iemanjá y pedidos, a la par de que todos los presentes podrán arrojar en la orilla las flores.

Al regresar, por el “pasillo” que se forma con la custodia de los fieles y con la colaboración de personal de Policía y Guardavidas, todos los asistentes podrán pasar en fila bajo el Alá -manto de Oxalá-, que otorga protección.

Y como cierre, desde el espigón, y otorgándole el merecido marco a  una fiesta sin par, habrá fuegos artificiales como símbolo de prosperidad, luz y buena ventura para todo el año. 

Bodas

Durante el desarrollo de la ceremonia, y luego de la bendición de las aguas, se celebrarán dos bodas.

Como sucede con otras religiones, las parejas deben estar casadas bajo los preceptos de la legislación civil vigente, siendo ése y su fe los únicos requisitos.

Los novios, acompañados por sus padrinos, serán recibidos por el baba Hugo quien entonará “las rezas”.

Estos matrimonios se llevarán a cabo bajo el Alá, manto blanco que representa a Oxalá, uno de los tres Orixás mayores del culto africano. 

Cuidado ecológico

Es digno de destacar que, por el cuidado ecológico y la índole respetuosa de la Naturaleza de este ritual, todas las barcas están realizadas con materiales orgánicos, como madera, cartón, etcétera, con el fin de evitar la contaminación.

Como en cada edición, una vez que todos los presentes se retiran de la playa, grupos de fieles especialmente organizados, se encargarán de limpiar toda la playa de cualquier residuo que haya devuelto el mar a la orilla.