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En Argentina, como en otros 50 países, este 8 de marzo se realizó el Paro Internacional de Mujeres.

 

Con cese de actividades, ruidazos, paros y movilizaciones millones de mujeres se expresaron contra la violencia de género. En nuestra cuidad la convocatoria unitaria del movimiento de mujeres tuvo lugar en el centro de la ciudad, donde se dieron cita miles de personas. 

Entre las convocatorias se hizo referencia a que las razones para manifestarse, y en ese sentido Julia Rigueiro, referente de Mala Junta-Patria Grande comentó: “Teníamos grandes expectativas, sabíamos que íbamos a ser miles porque las mujeres nos empoderamos y ya no esperamos por nuestros derechos, salimos a conquistarlos. Y sucedió, fue masiva la marcha, compartimos experiencias, posiciones políticas, consignas y recorrimos el centro de la ciudad dando pasos que sonaron a la par de las millones de mujeres que marcharon alrededor del mundo”. 

“Paramos y salimos a la calle a reclamar por nuestros derechos como trabajadoras, por los derechos viejos y por los nuevos. Todavía muchos piensan que nuestro lugar está en la casa y ese tiempo dedicado a las tareas domésticas es dinero que nadie paga; aún tenemos que reducir la brecha salarial que nos distancia de los trabajadores varones y decidir sobre nuestros cuerpos es una deuda pendiente de la democracia. Necesitamos la ley de licencia laboral por violencia de género; sabemos que el trabajo es la posibilidad de una vida mejor y por eso reclamamos que se haga efectivo el cupo laboral trans; no queremos ocuparnos solas de nuestras hijas e hijos y por lo tanto necesitamos jardines paterno-maternales en nuestros trabajos”, expresó Julia Rigueiro. 

Por último, Sol de la Torre referente de Patria Grande refirió: “A diferencia de las indefiniciones de algunas centrales de trabajadores, las mujeres sí pusimos fecha e hicimos un paro, no solo nacional sino internacional, de mujeres. Somos conscientes de que, en un sistema capitalista, el paro y la huelga afectan directamente a los intereses de los poderosos, quienes nos oprimen. Y por eso paramos, porque nos pagan menos, nos explotan y precarizan. Dijimos ni una menos y nos siguieron matando, así que si nuestras vidas no valen, que produzcan si nosotras”.