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Declaración pública de Espacio Popular.

 

El año 2016 va llegando a su fin con los sectores dominantes de nuestro país y su gobierno, apoyados por los Estados Unidos y otros sectores del poder mundial hegemónico, tratando de consolidar su ofensiva restauradora del orden neoliberal.

El imperio y sus sirvientes pretenden poner de rodillas a nuestra Patria y  a América Latina toda. Lo hacen a través de golpes blandos como en Brasil y antes en Paraguay y Honduras; intentan acorralar y ahogar a la revolución bolivariana en Venezuela, propugnando su aislamiento internacional, desarrollando una cruel guerra económica y provocaciones permanentes que ponen en riesgo el dialogo político logrado bajo el auspicio del Papa Francisco.

Estamos en  un mundo donde crece la guerra, el racismo, la xenofobia y la indiferencia hacia el sufrimiento de millones y millones de excluidos. Y no es que los países centrales de Europa y el norte de América queden al margen de la crisis; por el contrario son su epicentro, y desde allí tratan por todos los medios de descargarla sobre sus propios pueblos y  los de la llamada periferia.

Es a este “mundo” agresivo, vendedor y no comprador, que solo exporta a la Argentina capital especulativo de rapiña, que el gobierno de Macri pretende integrarse desde la apertura indiscriminada de la economía, el endeudamiento masivo y el apoyo a las peores agresiones políticas y diplomáticas del imperio a los pueblos y gobiernos que no se le someten.

Los intentos de integración latinoamericana y de  formación de un bloque de poder regional que impulsara y protegiera políticas alternativas a la globalización neoliberal fueron golpeados por la crisis mundial y eso, junto a las deficiencias y errores cometidos, facilitó los planes políticos de la derecha.

La pérdida casi simultánea de los gobiernos populares en Argentina y Brasil pareció marcar el fin de un ciclo de cambios y esperanzas para centenares de millones de latinoamericanos .Pero el año transcurrido muestra que la esperanza está viva, que el pensamiento transformador del gran Fidel Castro, sigue vigente junto al de Chávez y Néstor Kirchner, en los pueblos y los gobiernos populares de la región que no pudieron ser doblegados y en figuras como Ignacio Lula Da Silva y Cristina Fernández de Kirchner, que afrontan con crecientes posibilidades la titánica tarea de recuperar el rumbo popular en los dos países más grandes del sur.

América Latina no será nunca más el patio trasero del capital financiero imperialista y los países centrales en crisis. Con nuestra  lucha seremos la esperanza de occidente consolidando una zona de paz, soberanía verdadera, democracia y justicia social.

El gobierno de Macri logró poner al país en un rumbo opuesto en ciento ochenta grados al que recorrió en los anteriores doce años. Pero mantener ese rumbo y a la vez conservar el poder, no es tan sencillo como pensaban.

La abigarrada asociación de poderosos grupos económicos, financieros y mediáticos que ordenan ese rumbo,  y la no menos confusa y amontonada coalición  política que  lo administra, han atinado a llevar adelante dos políticas centrales: por un lado, desmontar todo lo posible lo construido en los años anteriores y por otro han organizado una verdadera ronda de saqueo a los bolsillos populares y al Estado.

Con la profusa cobertura mediática de la “espantosa herencia recibida” están haciendo tabla rasa con los verdaderos “brotes verdes” del cuidado del mercado interno, del trabajo, de un desarrollo industrial aún insuficiente pero cierto, de una administración de la moneda y las reservas al servicio de la economía real y el consumo y no de la especulación y la fuga de capitales; del estímulo a la ciencia, la técnica, y la educación. etc.

No conformes con el enorme poder corrosivo y destructivo de la mega devaluación con que empezaron su mandato, se han dedicado de manera detallada e impiadosa a desmontar programas  gubernamentales grandes y pequeños de protección de derechos de todo tipo: desde Conectar Igualdad hasta los programas de prevención del dengue o las casas de refugio de mujeres víctimas de violencia de género.

Sin hablar de la macroeconomía, como la política impositiva, los límites a las paritarias, las amenazas sobre los convenios colectivos, la desprotección a las PYMES y las economías regionales o la liquidación del crédito con el pretexto de frenar la inflación.

A lo que hay que sumar algo particularmente preocupante: el reinicio de la persecución política y la represión del conflicto social, el incremento de la prepotencia policial y el gatillo fácil, la amenaza a periodistas, la persecución política y judicial a dirigentes políticos, simbolizados por el acoso judicial y mediático a la  ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner y por la arbitraria prisión de Milagro Sala y sus compañeros pese a la evidencia de su injusticia y a los reclamos en el país y en los organismos internacionales.

El único freno que han tenido y acusado en este rumbo nefasto, ha sido la resistencia popular. La que se expresó en la calle, en la huelga, la movilización, los pronunciamientos, en la actividad de los bloques y los gobiernos locales del Kirchnerismo y sus aliados, las acciones culturales, las elecciones estudiantiles, la creación de centros de acción común como las multisectoriales; y la que se marca en las encuestas de opinión.

Es verdad que este año ha mostrado contradicciones entre los grupos concentrados y entre los socios políticos de “cambiemos”. También es verdad que el triunfo de D. Trump y el ya visible cambio en la situación internacional afecta sus previsiones. Pero, lo que verdaderamente los desordena, los obliga a mostrase como son y en muchos casos a retroceder, es la lucha popular y el miedo a perder las elecciones.

¡Estamos orgullosos de nuestro pueblo que ha sabido reaccionar frente a la derrota, la confusión, la conciliación y la traición de algunos y comenzar un camino  que amenaza con poner en jaque al gobierno y sus socios!

Las luchas necesitan de una mayor coordinación para aumentar su contundencia y de un horizonte político que permita avanzar con más claridad hacia un cambio verdadero en los próximos años y evitar que el esfuerzo popular sea malversado por los oportunistas de  siempre.

Asumimos que en el movimiento popular en recomposición hay dispersión y desorganización, pero a la vez se nota una creciente voluntad y algunos pasos concretos en avanzar hacia una alternativa potente. Hacia una conjunción de fuerzas políticas y sociales mayoritaria distinta y contraria a la que hoy nos gobierna, capaz de llegar al poder y cambiar el rumbo de la patria.

Sabemos que una alternativa de mayorías necesariamente deberá ser heterogénea  y que sus componentes  tendrán distinto grado de compromiso con sus postulados principales. Por eso estamos convencidos   de que es necesario construir fuerzas políticas con mayores definiciones políticas y programáticas, que contenga lo nuevo de este tiempo, más participativas y habitables, donde la pertenencia a un gran movimiento y el reconocimiento de un liderazgo se viva con opinión propia, donde se eviten elementos de autoritarismo y  la instalación de grupos cerrados que dificulten la participación popular en la política y generen un clima de elitismo que aleja la participación y genera desprestigio para la causa popular.

Así estamos tratando de construir  Espacio Popular y contribuir a la unidad general. Desde estos valores políticos y éticos convocamos a redoblar los esfuerzos y recorrer  juntos este camino en el año que se avecina.

¡Por una navidad sin presos políticos y sociales!

¡Por un 2017 de unidad y de lucha ¡

¡Por la hermandad  latinoamericana!

¡Por la esperanza y el futuro!